domingo, 28 de mayo de 2017

Quiero ser aire y que me respire la gente.
Venir del norte, ser frío y volverme caliente. Ser mezcla homogénea de elementos, expandirme, subir a las nubes. Juntarme con el agua, quedar atrapado en ella.
Y no ahogarme.
Quiero lanzarme al vacío dentro de una gota. Ver cómo la tierra va acercándose a mi caída, y ser el centro, esfera convertida en aguja, burbuja en cápsula veloz.
Caer en la frente de alguien, desconocido, apresurado. Que no me quiera, y yo lo acaricie. Que la gota me libere y vuelva a subir.
Quiero ser aire, porque quiero acabar en tu sangre. Quiero que me atrapes en tu pecho y tus células me roben. Quiero que me lleven muy adentro, si tengo suerte, a tu cabeza. Quiero mirar allí a ver qué encuentro.
Quiero vivir allí el eterno instante en el que me transformas; en el que me cambias y te alimentas de mi esencia. Ver qué ocurre entonces allí dentro. Quiero ver si lo disfrutas. Y, cuando no sea más que un desecho, sácame de ti.
Yo flotaré y dejaré que me coman la hierba y las hojas, y cuando acaben conmigo, otra vez seré aire puro.
Volveré a viajar, seré viento, unido a la manada. Me volveré frío y empujaré a la nieve, y entonces, cuando sea más invierno que otra cosa, seré de nuevo burbuja dentro de una nube, y tallaré un cristal de hielo que no  verá nadie.

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